Retirados pero en plena circulación
Naftalina y Tubocatódix forman una pareja pintoresca. Estos dos galos con permanentes ganas de juerga viajan a todas partes en su autocarro con el propósito de disfrutar de la vida tras haberse pasado años y años sufriendo el agotador ritmo de la vida luteciana… ¡Y que nadie se atreva a decirles que no se han ganado ese merecido descanso! Lo cierto es que no les gusta que les contradigan en casi nada. Tienen opinión sobre un montón de cosas: las nuevas costumbres, los paisajes o la gastronomía de otros pueblos. A su modo de ver, en cuestión de comidas, nada como la Galia, aunque en cualquier lugar se puedan encontrar equivalentes más o menos potables… Cuando su camino se cruza con el de Astérix y Obélix, Naftalina y Tubocatódix no dudan en ayudar a nuestros dos héroes, pues, a pesar de todo, estos venerables y cascarrabias galos tienen un corazón de oro.

